Posteado por: Marta en: 02/07/2009
Este fin de semana le pasó a una amiga lo que nos ha pasado a todos los que hemos comido de más alguna vez: alguien la saludó con un desalentador “Oye, ¡cómo estás de gorda!”. Sobra decir que mi amiga no quedó tremendamente agradecida, pero al parecer no sobra advertir a la gente que siente el impulso de emitir estas frases que A NADIE LE GUSTA QUE LE DIGAN QUE ESTÁ GORDO.
Lo que motiva a un humano a decirle a otro que está gordo es un misterio para mí. Me imagino que las personas que dicen esas cosas esperan como respuesta algo como “¿En serio? ¿Estoy gorda? Oye, que suerte me encontré contigo porque llevo varios meses preocupadísima pensando que algo andaba muy mal, que había algo en el agua que hacía que toda, toda mi ropa se encogiera, que todos los espejos del mundo se habían distorsionado de manera sincronizada y que, por alguna razón inexplicable, la fuerza de la gravedad se ejercía con mayor presión sobre mí haciendo que las lecturas de todas las básculas del mundo erraran. GRACIAS por darme una explicación racional. ¡Sin ti estaría perdida! Deberían darte una medalla” pero, ¿hay algún reporte, algún registro de un solo incidente en la interacción humana en que algo así haya sucedido? No creo. Hasta el momento, lo más decente que me ha salido a mí cuando alguien me dice que estoy como gorda es “Sí, y vos estás como imprudente” y eso que fue sólo porque mi mamá estaba al lado y la señora era amiga de ella y si le decía algo mi mamá me pellizcaba como sólo las madres saben pellizcar.
Pero dejemos a un lado los pellizcos y las madres (cosas, ambas, que evidentemente faltaron en la educación de la señora esa) y concentrémonos en esta población que padece hipo-prudencia. Estas pobres almas descarriadas me preocupan porque, verán, ellos no se han dado cuenta de lo peligroso que es andar por ahí diciéndole a la gente que está gorda. Sólo tengo dos palabras para ellos: Anna Martin.
Anna es una mártir de la causa XL, una mujer de Glasgow que conoció a un joven, Nicholas Dott, en abril del año pasado en una discoteca. Hubo algo de coqueteo y ciertas propuestas fueron y vinieron y ambos terminaron en un motel cercano. Hasta ahí, todo bien, pero resulta que a Dott le pareció simpatico decirle a Martin que era una gorda. Ella perdió los estribos y él perdió la oreja (de un mordisco). Una corte sentenció a la mujer a dos años de libertad condicional y ella sentenció a todos los hombres a tener más cuidado con la lengua.
Traigo a colación el incidente para que todas las personas que sientan que están en el deber moral de ser los monitores de la gordura de la humanidad lo piensen dos veces antes de compartir sus observaciones con los demás. Al fin y al cabo, los gordos y los hipo-prudentes tenemos algo en común: ambos problemas se resuelven cerrando la boca. Arranquen ustedes primero y nosotros los alcanzamos.
Fuente Obesos.ORG
Alguien sabe de algunos ingredientes que sean sanos para hacer una dieta balanceada que no sea tan dificil y tampoco tan estricta? ando medio corto de tiempo asique me viene muy bien algo rapidito para preparar! ggracias!!
10/11/2009 a 23:14
jajajja es verdad toditica la verda hay gente que cree que uno es ciego y solo esta esperando que llegen ellos a decile a uno que esta gorda huyyyyy me da una rabia jajaaj